Historia
21 julio 2026
Marrón Andino: conectividad para que una empresa familiar rural llegue más lejos
A través de Comunidades Conectadas, emprendimientos rurales como Marrón Andino, en la comuna de El Carmen, Región de Ñuble, están accediendo a nuevas herramientas digitales para fortalecer su productividad, ampliar sus redes comerciales y proyectarse hacia nuevos mercados.En la comuna de El Carmen, en la Región de Ñuble, Chile, Marrón Andino es mucho más que una empresa dedicada a la compra y venta de castañas. Es una historia familiar, comunitaria y productiva que ha crecido desde el territorio, conectando el trabajo de productores locales con mercados internacionales.La empresa nació con el impulso de sus socios fundadores, entre ellos Gloria Otárola, madre de Nicole Rivas Otárola, actual socia y trabajadora de Marrón Andino. Aunque Gloria falleció producto de una leucemia, su legado sigue vivo en quienes continúan desarrollando el proyecto.“Uno de los inicios fundamentales lo hizo mi mamá, Gloria Otárola. Ella fue una de las socias iniciales de la empresa. Mi mamá falleció por leucemia, pero quedó el legado. Los hijos de los socios seguimos con la empresa y seguimos con el bichito de ayudar a la empresa”, cuenta Nicole.Hoy, Marrón Andino compra castañas a productores de la zona y las comercializa hacia mercados internacionales, principalmente Italia. Su trabajo permite fortalecer una cadena productiva local, generar oportunidades económicas y dar valor a un producto con identidad territorial.Sin embargo, durante años, una barrera limitó sus posibilidades de crecimiento: la falta de conectividad. Una empresa rural frente a la brecha digitalEn sectores rurales como El Carmen, especialmente en las zonas más cercanas a la cordillera, el acceso a internet ha sido históricamente limitado. Para una empresa que necesita coordinarse con productores, comunicarse con compradores, difundir información y mantener vínculos con clientes internacionales, esa falta de señal no es un problema menor.“La comuna de El Carmen hace pocos años comenzó a tener una conectividad buena con internet. La verdad es que mientras más hacia la cordillera, el internet es más escaso. Por lo tanto, la conectividad acá en la comuna no es buena”, explica Nicole.Esa realidad afectaba directamente la capacidad de Marrón Andino para comunicarse con productores, llegar a nuevas personas interesadas en vender sus castañas y proyectar su trabajo a través de redes sociales. La falta de conectividad dificultaba la información oportuna, la coordinación y la posibilidad de ampliar sus redes.La llegada de Comunidades Conectadas abrió una nueva etapa para la empresa y para su entorno. El programa, desarrollado por ONU Chile junto al Gobierno y aliados del mundo público y privado, con financiamiento del Fondo Conjunto para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, busca reducir la brecha digital en territorios rurales rezagados mediante acceso a internet, formación en habilidades digitales, fortalecimiento de la telesalud, acceso a servicios públicos y apoyo al desarrollo productivo local.En su implementación territorial, la iniciativa articula el trabajo con los Gobiernos Regionales de Ñuble y La Araucanía, municipalidades, comunidades y actores locales. En Ñuble, Comunidades Conectadas ya superó sus metas iniciales, que consideraban 25 puntos de conectividad, y avanza hacia una nueva etapa centrada en capacitaciones para que las comunidades puedan aprovechar plenamente la conectividad en educación, salud, acceso a servicios del Estado, productividad y desarrollo local.Para Marrón Andino, la conectividad satelital llegó en el momento preciso.“El proyecto de conectividad satelital que nos han ofrecido, la verdad, se nos vino como anillo al dedo”, dice Nicole. “Nos ayuda con el tema de la comunicación con los productores, con el acercamiento hacia productores que no conocemos. Tenemos la posibilidad de informar también por redes sociales, cosa que antes era difícil y ahora se va a empezar a implementar”.Un puente directo con nuevos mercadosPara Alex Rivas, fundador y representante de Marrón Andino, contar con internet significa abrir una puerta directa al mundo. La empresa ya mantiene vínculos comerciales con Italia, pero su aspiración es seguir creciendo y llegar a nuevos mercados.“Le damos gracias a Comunidades Conectadas porque vamos a tener un puente directo con Europa y vamos a poder conversar con empresarios del extranjero”, afirma. “La idea de nosotros es seguir aumentando la cantidad de empresas donde entregar y que no sea solamente Italia”.La conectividad permite que una empresa familiar ubicada en una zona rural pueda participar con mayor fuerza en circuitos comerciales internacionales. Una reunión online, una conversación con compradores extranjeros, el envío de información o la coordinación con nuevos clientes pueden marcar la diferencia entre mantenerse en un mercado limitado o abrir nuevas oportunidades.Para Marrón Andino, internet no solo facilita la comunicación. También permite modernizar procesos, fortalecer la relación con productores, promover sus productos, mejorar la gestión comercial y proyectar la identidad local hacia otros países.“Ahora nos contactamos directo a Italia”, cuenta Alex. “Estamos recontentos de que haya llegado internet acá, porque no teníamos mucha conexión y ahora va a ser de gran ayuda”.La historia de Marrón Andino muestra que la conectividad puede convertirse en una herramienta concreta para el desarrollo productivo rural. Cuando una empresa local puede comunicarse mejor, acceder a información, difundir su trabajo y conectarse con nuevos compradores, también se fortalecen las oportunidades para quienes forman parte de su cadena productiva. Conectividad que también llega a la comunidadEl impacto de Comunidades Conectadas no se limita a una empresa. En territorios rurales, un nuevo punto de conectividad puede beneficiar a familias, vecinos, productores y comunidades completas.Alex cuenta que ya están buscando la forma de ampliar el alcance de la señal para compartir internet con quienes viven cerca. “Estamos contentos porque le vamos a pasar el internet a todos los vecinos de acá”, señala.Ese gesto refleja el sentido comunitario del proyecto. La conectividad no solo permite vender más o comunicarse mejor; también puede reducir el aislamiento, facilitar el acceso a información, apoyar la educación, acercar servicios y fortalecer los lazos entre personas y territorios.Comunidades Conectadas reúne el trabajo conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), ONU Mujeres, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), bajo el liderazgo de la Oficina del Coordinador Residente. Cada agencia aporta su experiencia en conectividad digital, desarrollo rural, igualdad de género, salud, políticas públicas y transformación tecnológica.Este enfoque integrado demuestra cómo la colaboración del Sistema de las Naciones Unidas puede acelerar la transformación digital inclusiva desde los territorios, articulando conectividad, formación, servicios y desarrollo productivo.En el caso de Marrón Andino, esa transformación tiene rostro familiar y comunitario. Es el legado de una madre que ayudó a iniciar una empresa, de hijos e hijas que decidieron continuarla, de productores que forman parte de una cadena local y de una comunidad que hoy tiene nuevas posibilidades para conectarse.Desde El Carmen, una empresa rural dedicada a las castañas comienza a mirar más lejos. Con internet, Marrón Andino no solo puede hablar con Italia o buscar nuevos compradores en Europa. También puede fortalecer sus raíces, acercarse a sus productores y compartir oportunidades con sus vecinos.Porque cuando la conectividad llega a los territorios rurales, los sueños locales pueden encontrar nuevos caminos para crecer.