Teresita Lira, deportista de Olimpiadas Especiales: “Nadie se queda en la banca”
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Atleta líder de la organización Olimpiadas Especiales Chile –institución que trabaja junto a la UNESCO en la promoción de la inclusión en el deporte–, Teresita Lira (27), compite a nivel profesional en snowboard. En esta entrevista, nos cuenta sobre su amor por el deporte y por comunicar a través de este el potencial que tienen las personas con algún tipo de discapacidad.
Fue la madre de Teresita la que se dio cuenta de que ella era distinta. “Buscó ayuda para mí, para que pudiera tener una infancia, adolescencia y adultez lo más cómoda posible”, recuerda Teresita, quien tiene una discapacidad intelectual entre leve y moderada.
El colegio al cual asistió la apoyó para que terminara la educación secundaria como una alumna más y estudió ilustración en la universidad. Pero Teresita no solo ha tenido logros académicos: a los 15 años comenzó a practicar snowboard, gracias a la Fundación Ride de Vuelta, enfocada en la inclusión de personas con discapacidad y en 2025 ganó dos medallas de oro y una de bronce en el Campeonato de Invierno de las Olimpiadas Especiales de Turín (Italia).
En el podio del Campeonato de Invierno, alzó la bandera de Olimpiadas Especiales en representación de todo el equipo de Chile. Teresita es vicepresidenta del Consejo de Opiniones de la organización desde hace ocho años. Le apasiona escuchar a otros atletas con discapacidad y visibilizar sus preocupaciones. “La fotografía también me encanta”, cuenta Teresita. Y agrega: “Posiblemente en algún momento me gustaría complementarlo con el deporte”, dice, con entusiasmo.
¿Por qué te gusta hacer deporte?
Me gusta mucho porque me ayuda a pensar, por ejemplo, en estrategias de cómo voy a mejorar, tanto en la velocidad como en la reacción, y porque aprendo de las mismas instrucciones que mis entrenadores me van dando. Me ayuda en la parte laboral y en mi vida personal.
El deporte ha sido un cambio drástico para mi familia, en cómo ven mi potencial. El snowboard me ha ayudado mucho desde que partí practicándolo. Mi mente se pone en blanco cuando me pongo la tabla, ando y no tengo la cabeza para estar pensando en lo demás. Puro blanco, blanco, blanco. Me desconecta. Las ideas surgen después de bajarme la tabla. Es como, ¡boom!, listo, ideas. También, este deporte me ayuda a conectarme con las personas, ver qué proyectos puedo hacer con Olimpíadas Especiales o con Ride de Vuelta.
¿Qué significa el deporte en tu vida, más allá de la competencia?
El deporte me ayuda tanto física como mentalmente. No hay barrera en la parte emocional, ni menos en la física, para realizarlo, todo en el deporte es inclusivo. Para mí, el deporte es una forma de comunicar, de mucha ayuda, porque visualmente las otras personas captan que nosotros nos estamos comunicando a través de él. Y ese medio ayuda a que nosotros mismos estemos mejorando en la parte reflexiva, comunicacional y en el lenguaje corporal. El deporte es una línea hacia un futuro que estamos buscando, que la discapacidad no la vean como una carga, sino que como un aporte. Que sepan que todos podemos aprender por diferentes maneras.
¿Qué apoyos son claves para que tú puedas practicar este deporte?
Uno de los apoyos es que Olimpíadas Especiales nos da el lugar, nos ofrece la estadía gratuita y nos da posibilidades de invitar a algún familiar para que nos acompañe. Muchas veces nos dan el equipo que nos falta: un guante, un casco, antiparras, básicamente algún equipo que se nos haya perdido o que no tengamos. Entonces nos favorece muchísimo que la misma organización nos dé esas cosas. Para mí, facilita que mis papás no pongan tantos recursos.
La organización también nos ayuda dándonos instrucciones más concretas, más directas. La clave está en cómo se dirigen a la persona para que se sienta incluida y, sobre todo, cómoda. Porque muchas de las instrucciones no las alcanzamos a comprender a nivel cognitivo. Nos apoyan siempre con la comunicación, física y mentalmente, con nuestra salud, en todo un poco.
¿Cuál es tu parte favorita de competir?
La adrenalina. No hay otra respuesta. Sentir el corazón a mil, a todo motor, en la partida. Yo respiro tres veces, pero aun así la adrenalina se me sube a un nivel potente. Me digo a mí misma: “una vez que estás aquí, no hay vuelta atrás”. O sea, no puedes cometer un error, para que tu equipo salga ganando. Porque tenemos que volver a ser más fuertes, practicar y volver a ser seleccionados. El año pasado quedé como deportista destacada junto con Gonzalo Escobar, había un montón de periodistas, entonces hay un impacto también de lo que he logrado a través de las competencias. Eso es un paso. Pasitos pequeños que de repente se convierten en grandes.
¿Has visto algún cambio positivo en tu vida gracias al deporte?
Sí, más allá de físicamente, siempre me pone reflexiva. En cada convocatoria, cumbre, entrevista, sin importar lo que tenga para dar y decir, siempre me llegan reflexiones de las otras personas. Me hacen pensar en cómo puedo dar una respuesta que sirva de apoyo para las familias. Y que así podamos ayudarnos mutuamente, que nadie se quede estancado, que nadie se quede fuera. Nosotros tenemos una frase, que es, “nadie se queda fuera de la cancha”. Nadie se queda en la banca, nadie se queda fuera.
¿Qué piensas que es lo más importante del trabajo de Olimpiadas Especiales?
Que todas las personas que formamos parte de la organización nos tratamos como familia y que, gracias a ella, el mismo pueblo nos apoya. Creo que lo más importante es que la ciudadanía tenga abierta su mente, su corazón, para recibirnos, y que de alguna manera nos apoyen, ya sea en convenios o a través de embajadores. También, para que en las redes sociales nos muestren respeto.
El trabajo de Olimpíadas Especiales nos visibiliza en la misma comunidad en la que vivimos: ya sea en la casa, el trabajo, el colegio o la universidad. Por eso hacemos muchas veces charlas, nos comunicamos con muchas personas y eso es lo que creo que nos conecta. Eso es inclusión.
¿Por qué crees que es importante que las personas con discapacidad sean vistas y reconocidas como deportistas?
El deporte para nosotros es un medio de comunicación, ahí nos estamos haciendo visibles de alguna manera. Es importante porque lo que estamos buscando es que las personas estén interesadas en las y los atletas, que tenemos voz y voto. Que quienes tenemos posibilidades de comunicación, tengamos la fuerza y el empuje para que las otras personas con discapacidad, en este caso intelectual, se sientan incluidas. Queremos visibilizar más abiertamente sus situaciones, buscar un mayor apoyo.
¿Por qué crees que es necesario que organizaciones como la UNESCO y Olimpiadas Especiales trabajen juntas?
Porque si unimos fuerzas, haremos más visible no solamente la parte deportiva, haremos que en la misma comunidad haya un debate. Que estén debatiendo, para poder tener una lluvia de ideas y planificar proyectos en donde sea más visible el apoyo a las personas con discapacidad. Al unir dos organizaciones diferentes, se abren más puertas para participación en deportes, apariciones en noticias, apoyo de empresas, etcétera. Es potenciar y amplificar el trabajo.
¿Qué cambiarías para que el deporte fuera más inclusivo en general?
Me gustaría que nuestra participación en el deporte se viera más. Creo que, en Chile, los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales Santiago 2027 serán un punto de partida para eso. También, que haya más flexibilidad, apoyo emocional, que tanto los colegios como las universidades incluyan a deportistas con algún tipo de discapacidad intelectual, que se hagan guías adaptadas sobre deportes. Sobre todo, que las personas con discapacidad no se sientan solas. La inclusión es compartir, ayudar, visibilizar, respeto.
A otros deportistas con discapacidad les diría que no se queden en la banca. Vayan a la cancha, participen, jueguen, aporten, para que aumente el conocimiento. Es una forma de poder concentrarse, volver a conectarse con uno mismo. De poder vivir feliz.