Cerrar las brechas digitales no es solo una meta tecnológica: es una meta de justicia, de inclusión y de desarrollo sostenible. En Chile, miles de personas en zonas rurales siguen enfrentando barreras para acceder a internet y a los beneficios que este acceso trae consigo. Superar esa desigualdad requiere cooperación, innovación y una mirada centrada en las personas.
Por eso, desde el Sistema de las Naciones Unidas en Chile, impulsamos el proyecto Comunidades Conectadas, una iniciativa que busca reducir la brecha digital en las regiones de Ñuble y La Araucanía, permitiendo que la conectividad sea una herramienta concreta para mejorar la vida de mujeres rurales, pequeños agricultores, pueblos indígenas y comunidades rezagadas.
Este 2025 ha sido un año de consolidación. El proyecto se lanzó oficialmente en octubre de 2024, en una ceremonia nacional que reunió a representantes de las agencias de ONU Chile, del Gobierno, del sector privado y de la sociedad civil. Desde entonces, hemos trabajado estrechamente con las autoridades locales y regionales para transformar esa visión en acciones concretas.
Durante los primeros meses de 2025, presentamos el proyecto a los Gobiernos Regionales de Ñuble y La Araucanía, fortaleciendo la articulación con sus equipos técnicos y las mesas regionales de conectividad. Esas reuniones marcaron el punto de partida en regiones de un trabajo colaborativo con las autoridades locales, las comunidades y los equipos ministeriales, especialmente del Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, cuyas carteras han sido fundamentales para integrar la conectividad al desarrollo rural y territorial.
En paralelo, se conformaron los Comités Técnicos Regionales en ambas regiones, instancias que han permitido monitorear avances, coordinar esfuerzos y asegurar que las acciones del proyecto respondan a las realidades locales.
Uno de los hitos más importantes del año fue la instalación del primer punto de conectividad en la comuna de Coelemu, en la Región de Ñuble. Este logro simboliza mucho más que una conexión a internet: representa una nueva oportunidad para comunidades rurales que hasta ahora habían estado excluidas de la transformación digital. A través de esta red comunitaria mujeres emprendedoras podrán vender sus productos en línea, y familias enteras podrán acceder a telesalud y servicios sociales digitales, entre otros.
El impacto del proyecto se refleja también en los procesos de formación. En 2025 realizamos los primeros talleres de Ciudadanía Digital, donde mujeres rurales de Ñuble y La Araucanía aprendieron a utilizar herramientas tecnológicas para fortalecer su autonomía y su participación social y económica.
Los números son elocuentes. Más de 8.500 personas accederán a banda ancha en zonas rurales gracias a la instalación de al menos 50 puntos de conectividad comunitaria. Más de 2.000 mujeres, jóvenes, agricultores e integrantes de pueblos indígenas están participando en capacitaciones digitales, y más de 25.000 personas podrán beneficiarse de servicios de telesalud y protección social digital.
Este proyecto es un ejemplo del trabajo interagencial del Sistema de las Naciones Unidas en Chile, liderado por la Oficina de la Coordinadora Residente e implementado por FAO, ONU Mujeres, OPS/OMS, CEPAL y UIT, con el apoyo de los gobiernos regionales y comunales. La diversidad de actores involucrados demuestra que cuando se unen las capacidades técnicas, la experiencia territorial y el compromiso político, es posible construir soluciones reales para las comunidades.
De cara al 2026, el desafío será intensificar su trabajo territorial y siempre teniendo en mente cómo escalar el modelo a nivel nacional, integrando nuevos territorios y fortaleciendo los mecanismos de sostenibilidad. También continuaremos impulsando el desarrollo de contenidos digitales y herramientas adaptadas a las necesidades de cada región, asegurando que la conectividad sea un medio para la inclusión, la innovación y la equidad.
Comunidades Conectadas es un paso hacia un país más justo, donde la tecnología no amplíe las brechas, sino que las cierre. Porque cuando conectamos a las comunidades, conectamos también sus sueños, su creatividad y su potencial para contribuir al desarrollo sostenible de Chile.